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Creas una campaña, eliges qué comprobaciones debe pasar el archivo y compartes un enlace con tu cliente. Cuando sube el arte final se valida solo, y el resultado aparece en pantalla al momento con el motivo concreto si algo falla.
Crea tu primera campaña, revisa las validaciones que se activan y copia el enlace de subida. No hay nada que instalar, ni en tu equipo ni en el de tu cliente.
No. Tu cliente abre el enlace de la campaña, suelta el archivo y ve el resultado ahí mismo. Las cuentas son solo para tu equipo.
Por defecto se acepta PDF, que es lo que llega a imprenta. El validador de formato es configurable por campaña, así que puedes permitir otras extensiones si tu flujo las necesita.
Hasta 200 MB por archivo y hasta 15 archivos en un mismo envío. Si en la campaña has fijado un peso máximo más bajo con el validador de tamaño, manda ese.
Las comprobaciones por software suelen tardar segundos. En archivos pesados, o cuando entra una validación de IA, puede irse a algún minuto. La página de tu cliente se actualiza sola, no hace falta refrescar.
Es el arte final: el archivo ya cerrado y listo para imprimir que te entrega tu cliente. Es justo lo que se sube a la campaña y lo que se valida.
La comprobación de sangrado pide 3 mm por defecto y mira también las marcas de corte. Puedes cambiar los milímetros o dejar de exigir las marcas en la propia campaña.
El mínimo por defecto son 300 ppp para las imágenes. Es ajustable por campaña: en gran formato lo normal es bajarlo, porque la distancia de visión lo permite.
Por defecto se exige CMYK, tanto en el PDF como en las imágenes que lleva dentro. Si tu flujo admite RGB puedes cambiarlo en la campaña.
Se comprueba que las fuentes vayan incrustadas en el PDF. Trazarlas es otra cosa y no se comprueba, aunque tampoco da problema: un texto trazado ya no lleva fuente que incrustar.
La comprobación de márgenes avisa cuando hay elementos a menos de 3 mm del corte, que es donde se los puede comer la guillotina. El valor se ajusta por campaña.
Stamping, UV, relieve o troquel tienen que ir como tintas planas separadas, no mezclados en el CMYK. La comprobación busca esas separaciones por su nombre y avisa si el acabado viene metido en el color de proceso.
Un blanco en sobreimpresión desaparece al imprimir: en pantalla se ve y en el pliego no sale. Se detecta antes de que el archivo llegue a máquina.
Tienes 7 días y 50 validaciones con todas las comprobaciones activas, sin tarjeta. Te la pedimos antes de que termine para que sigas sin interrupciones. Si no te suscribes se detienen las subidas y las validaciones, pero conservas el acceso de lectura a tus campañas y a tu historial. No borramos nada por no pagar.
Sí, cuando quieras y en los dos sentidos, desde el portal de facturación. Los límites del nuevo plan se aplican en cuanto se confirma el cambio. Si cancelas, mantienes el acceso hasta el final del periodo que ya has pagado.
Sí, en los planes Pro y Empresa. La página que ve tu cliente lleva tu logo y tus colores, no los nuestros.
No. Todo lo que se puede medir lo comprueba un software y el resultado es siempre el mismo. La IA solo entra donde hace falta criterio, deja por escrito qué ha visto y por qué, y la decisión final es siempre de la imprenta.
Los archivos se guardan 90 días. Puedes borrarlos antes desde el panel cuando quieras.
Solo tu equipo: los archivos pertenecen a tu organización y no se comparten con nadie más. Puedes exportar todos tus datos o pedir su borrado cuando quieras, y las páginas de subida quedan fuera de los buscadores.
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